
El otro día (en realidad fue hace tiempo, pero tengo una tendencia a usar esa expresión de todas maneras) fui a comer sola a McDonalds.
Me gusta ir a comer sola, tiene un cierto encanto. Ojo compañeros de comidas, no se ofendan, también me gusta comer acompañada, pero a veces una disfruta la paz de poder comer sin tener que decir nada ni mostrar interés por lo que la persona de al lado nos está diciendo mientras que por adentro decimos "shhhh, dejame disfrutar de la hamburguesa"
No soy pro ni contra McDonalds. Cada tanto voy, las papitas son ricas. La hamburguesa deja que desear. Pero ese día me habían clavado en el centro y tenía 1 hora de espera ... y hambre.
Voy a la caja, no pienso lo que voy a pedir. Combo 4.
Siempre hay que pedir combo 4. (Nota aparte: ¿Por qué le sacaron los números a los combos ahora? Dificultan el pedido) Pido ketchup.
Siempre hay que pedir
ketchup.
Subo las escaleras contenta con la bandeja. Busco una mesa libre, pero no cualquier mesa, sino de esas que tienen los asientos super cómodos con almohada. Lo encuentro.
Mi ritual de comer en McDonalds es simple. Como primero la hamburguesa y dejo las papitas para el final, por una simple razón: me gustan las papas frias!
Llega el momento de las papitas, picoteo alguna solita para comprobar que la temperatura sea la óptima. Me dirigo a abrir la ketchup ...
La maldita fancy ketchup no se abre. Pienso que tal vez es por tener las manos todas grasosas.
Me las limpio con una servilleta. Nada. La muy hija de puta no quiere abrirse.
Trato de abrirla con los dientes y nada. Al principio soy precavida por que tengo pánico de que me salte por todos lados, pero luego de varios intentos fallidos, la intensidad de las mordidas aumenta. Y nada. Pruebo con otro paquetito, la misma historia.
A todo esto aumenta mi psicosis de que todo el mundo me está mirando y pensando: "pobre la infeliz que va a comer sola y no puede abrir la ketchup". Incluso vi hasta alguna sonrisita de algún comensal, pero tal vez fue sólo mi imaginación.
La muy perra sigue sin abrirse.
Ya dejando los modales de lado, le empiezo a dar con toda la artillería pesada. Molares, caninos, paletas, llaves y otros participaron. Hasta que de pronto ... diviso un puntito rojo.
Muy pequeño pero mis ojos de lince (?) lo vieron.
Estaba hecho, la ketchup se abrió. Una pensaba que estaba todo acabado, hasta que se da cuenta que el agujerito que logró hacer después de 20 minutos era minúsculo y dejaba salir una mierda de ketchup, insuficiente para todas las papas de mierda que a esta altura ya ni ganas de comerlas tenía.
Apreté el puto sachet hasta sacar una misera cantidad de ketchup que me dio para mojar unas pocas papitas y el resto las terminé comiendo solitas... asi como dios las trajo al mundo, insípidas, pensando que la fancy ketchup de fancy no tiene nada.
Moraleja: siempre es bueno comer acompañado.